El cuarto de Leo ganadora en los premios IRIS

 

Director y actores en la entrega de premios

 

El pasado 31 de mayo se llevó a cabo la ceremonia de entrega de los premios IRIS, organizada por el Diario El país y la revista Sábado show, con el fin de galardonar a las mejores producciones en el ámbito uruguayo de la televisión, la radio y el cine durante 2010.

El cuarto de Leo, de Enrique Buchichio, nominada como Mejor película, Mejor actor (Martín Rodríguez) y actriz (Cecilia Cósero) y Mejor dirección, obtuvo el premio a la Mejor película del año.

Este nuevo reconocimiento uruguayo se suma a los ya obtenidos por la película en el Festival de Cine Llamále H, en los Premios de la Crítica Cinematográfica uruguaya y en el ICAU (Instituto de Cine del Uruguay) que también la consideró como la mejor película de 2010.

Click AQUÍ para acceder a la lista completa de ganadores.

 

Guillermo Casanova en otros viajes

Los nuevos proyectos en la prensa

A propósito de alguno de los nuevos proyectos de Lavorágine Films, el sitio web de crítica e información cinematográfica PARA VER, publicó una nota sobre aquellos que resultaron ganadores en la última edición de la Ley de fomento uruguaya: Y así sucesivamente, propuesta televisiva de Eleonora Navatta, dirigida por Guillermo Casanova, y Otra historia del mundo, del mismo director. Sobre este último, su segundo largometraje de ficción después de El viaje hacia el mar, también se publicó una entrevista a Guillermo Casanova que transcribimos en este espacio.

Casanova recargado
Por Mariangel Solomita

“Con motivo del reconocimiento a dos de sus proyectos a través de la Ley de Cine, entrevistamos a Guillermo Casanova. En charla telefónica, el director de El viaje hacia el mar cuenta cómo son los proyectos premiados que lo mantendán ocupado en los próximos años.

—¿Qué te hizo elegir a Otra historia del mundo como tu próxima película?
Este proyecto tiene muchos años. Yo terminé El viaje hacia el mar (2003) y tenía la novela de Mario Delgado Aparaín Alivio de luto y empecé a trabajar en ella porque es un librazo.

—¿Fue algo en particular que te convenció, que te inspiró?
Fue una cosa bastante ambiciosa, con El viaje hacia el mar nos había ido muy bien y uno siempre busca perspectivas más grandes y esta película es un desafío completamente más grande que El viaje hacia el mar.

—La película, ¿está inspirada, basada o es una adaptación de la novela?
Es una adaptación. La novela ya dejó de existir: no recuerdo bien cuáles son las cosas que respeté. La base está, el guión lo trabajé junto a Mario Delgado Aparaín e Inés Bortagaray. Tenemos nueve versiones a partir de la novela.

—Es la segunda vez que guionás junto a un escritor —en El viaje (…) fue junto a Julio César Castro—, esta vez con el propio autor, ¿por qué tomás esta opción de incluir a un escritor en tus guiones?
En el caso de Mario(Delgado Aparaín) tú lees sus novelas y son muy visuales, y es un aporte fundamental, porque quien la creaneó, la ideó, a ver cómo la imaginaba al pasarla al film.

—Es también un poco arriesgado, pero fue beneficioso en este caso, ¿no?
Sí, siempre es beneficioso, yo creo que si uno ve que… nunca me ha pasado, yo hice un cortometraje basado en un cuento de (Mario) Levrero, y creo que más que nada es de fanático. Para mí haber trabajado con Levrero fue increíble. El corto no se puede conseguir. Fue en la prehistoria del cine nacional, la pasé en el Goethe, en Cinemateca, pero después no la quise pasar a DVD.

—¿Escribiste el guión con Levrero?
Escribimos sí, más que nada yo con la supervisión de él y pidiendo sugerencias. Adapté el cuento ‘Los muertos’, es bien de los ’80 – ’90, (Krzysztof) Kieślowski, inentendible, sin respetar al público, no pensando en él ni nada que se asemeje. Más bien fue un trabajo de ficción experimental.

—Si tuvieras que decirme cuál es el argumento de Otra historia del mundo…
Es como un universo de la amistad.

—Otra vez…
(Risas). Sí, es verdad. Otra vez.

—Es lo que te gusta…
Sí, más que nada es esa cosa de la amistad más allá de todo, de la relación humana. Como que se respeta mucho hoy la relación familiar pero como que se dejó de lado quizás por el mundo en que vivimos hoy el tema del tiempo de los amigos, que cada vez existe menos y creo que es tan importante como la familia.

—Los personajes son pueblerinos…
Una vez más. (Risas). Yo creo que puede suceder también en un barrio, de una ciudad, en una época. También es una visión de otra época, en la época del final de la dictadura, en los últimos coletazos de una represión dictatorial y es a partir de ahí que se cuenta la historia.

—¿Es tragicómica?
Sí, ¿qué raro no? Yo creo que es una fábula, es una comedia, hay ciertos rasgos de tragedia porque viven en un tiempo de dictadura. Es muy difícil definir las cosas, ¿no? Pero sí, se puede decir que sí.

—Me imagino la misma sensación, el tono de El viaje (…)…
Vos sabés que no, El viaje (…) es más bien un remanso, de dejar respirar a los personajes, de dejar respirar lo que podrían llegar a pensar, y acá es todo mucho más directo, es más ágil. En el sentido de que no es melancólica, bucólica, es de mucha acción. A partir de una tragedia que ocurre por culpa de dos amigos hay que remar esa cosa perjudicial que sucedió.

—Vas a trabajar otra vez más con (César) Troncoso…
Sí, y con Roberto Suárez. Lo que pasa es que lo vengo trabajando desde 2005, hace muchos años. Yo vine embalado con El viaje… y pensé que iba a ser todo mucho más sencillo; por el éxito de El viaje… pensé que con esta película me iba a resultar mucho más sencillo y comprobé, no solamente yo, sino todos los realizadores cinematográficos que quieran hacer su segunda película, que es mucho más difícil hacer la segunda que la primera. Me enteré tarde (risas), pero es verdad. En la primera hipotecás tu casa, no tenés hijos, hacés una quijotada y la sacás adelante. En la segunda pasaron los años, tenés familia, ya estás curtido, estás más viejo, ya mirás para atrás.

—Pero más bien por una opción personal, porque con el éxito que tuvo El viaje (…) conseguir financiamiento no era tan difícil…
Fue mucho más difícil, quizás por el tipo de guión que yo quería armar. Hay como una predisposición a que ganen los proyectos minimalistas o historias sencillas. Hay como una predisposición a que el cine rioplatense siga por esa vía.

—Que es lo que critican las instituciones, quieren más “variedad”…
Pero una cosa son las instituciones y otra cosa son los jurados. No lo digo con ningún tipo de resentimiento, son las reglas del juego. Supongo que para la gente que quiere hacer un largo en animación es tan difícil como para mí hacer el segundo largo. Las reglas del juego están ahí y hay tantas variables, y es verdad que el cine nacional se torna cada vez más profesional, hay cada vez más gente, hay cada vez más buenos guiones y es más competitivo.

—Y recién ahora te estás pudiendo despegar de El viaje(…), me contaban que fuiste a China a presentarla…
(Risas). Sí. El viaje… yo digo que me da regalos todo el tiempo. A pesar de que se haya estrenado en 2003, cada año hay algo bueno que surge de la película, que me da orgullo. Fue el primer Festival de Cine Internacional de Beijing. Como primer festival tenía cosas buenas y malas. Es como un mercado que se abre en China, de una apertura al cine internacional. Lo que sí es que tiene que ver hacia dónde perfilarse, si es un cine netamente comercial o más de autor, al estilo de los festivales europeos o latinoamericanos. El festival pidió cinco películas, el ICAU (Instituo de Cine y del Audiovisual del Uruguay) las mandó y la seleccionaron. Estaba El cisne negro, la última de los Coen, la última de Woody Allen…Todas las de los Oscar y junto a esto cinco latinoamericanas…Era mezclar todo en una misma bolsa.

—¿Cuando empezás el rodaje? ¿A fin de año?
Yo creo que no. Así como tuve todos estos años peleándola para poder hacerla, tampoco me apuro para realizarla ahora. Tengo varias cosas por terminar, me lo quiero tomar con calma.

—¿Con el dinero del ICAU te da para filmar?
No, lo que sucede es que una vez que vos tenés un premio nacional te permite conseguir otros fondos internacionales o conseguir otros nacionales, pero es como que siempre necesitás o el premio del ICAU o el del FONA para poder salir a batallar para realizarlo, resulta más fácil. Ahí tenés un tiempo de búsqueda de co-producciones con otros países, que en la medida en que va avanzando la producción en eso, se va avanzando en el casting, las producciones, afinar el guión, hacer el guión técnico.

— ¿Tenés algún otro apoyo aparte del que te dará el ICAU?
Ibermedia y co-producción con Argentina. Pero, la producción es de Natacha López y será ella quien defina por donde ir y también cuando hacerla.

—¿Juana Molina forma parte del elenco?
Le gustó mucho el guión y le pedí permiso para usar su nombre.

—¿Quién estará a cargo de la fotografía?
José María Ciganda.

—También te premiaron por una serie documental televisiva que presentó Eleonora Navatta (Y así sucesivamente), tú ya estás vinculado a la televisión…
Sí, yo siempre he tenido contacto con la tele, en los ’90 hice ‘Memoria de la costa’, en los 2000 ‘El cine con los uruguayos’, siempre está ese contacto. En la medida en que la tele vaya abriendo esas ventanas como para poder trabajar, es el lugar que se necesita que se abra más para que se pueda trabajar en la realización audiovisual sin tener que hacer publicidad.

—Sería lo ideal.
Totalmente (risas). El proyecto fue una idea de Eleonora que lo empezamos a trabajar junto a Natacha López y María Rama. Yo creo que es un trabajo en conjunto de varias noches. Me parece una idea muy linda y divertida, es como linkear en tu cabeza o a nivel de psicoanálisis una asociación de ideas, y partir de ahí hacer un viaje a partir de libres asociaciones. La idea es mantener un ritmo y que la gente se cuelgue más en un viaje onírico que en algo racional. La idea es que sea un proyecto que lo veas como un viaje de imagen, no como un razonamiento.

—Me mencionó Eleonora que la idea es utilizar animación…
Sí, la primera propuesta es basarnos en una animación. Hace unos años le regalé a mi hijo un cómic que es un zoom out permanente. Iríamos por el lado de lo que hace nk12, que es un zoom in de textos e imágenes. Lo que pasa es que no podemos hacer sólo animación porque sería costosísimo. Es un trabajo colectivo, aún no tenemos elegidos a los animadores y va a ser un trabajo en el que se va a tallerear permanentemente.

—¿Esta sería la primera incursión de Lavorágine en animación?
Es verdad. Pero no es una animación al estilo del grupo de Anina (Palermo Estudio) ni de (Walter) Tournier, no es un cuento animado. Es más bien animación 2d. Pero sí, es un proyecto que tiene sus riesgos”.

Para leer ambas notas en su sitio original dirgirse a:
Entrevista a Guillermo Casanova
Nota Y así sucesivamente y Otra historia del mundo